60 REFRANES 60
¡A la mal casada, dele Dios placer, que la bien casada no lo ha
menester!
¡A Dios no lo vemos, pero por los sentidos lo reconocemos!
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I.
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A barco desesperado, Dios le
encuentra puerto.
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II.
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A
borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
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III.
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A cada cual da Dios frío como anda
vestido.
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IV.
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A
cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se
hace ruin.
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V.
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A cada cual lo suyo y a Dios lo de
todos.
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VI.
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A
cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
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VII.
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A cada renacuajo dio Dios su
cuajo.
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VIII.
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A
cada uno Dios da el castigo que merece.
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IX.
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A Dios de rodillas, al rey de pie
y al demonio en el canapé.
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X.
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A
Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
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XI.
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A Dios rogando y con el mazo
dando.
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XII.
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A
Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
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XIII.
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A Dios se le adora, cuando de amor
se llora.
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XIV.
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A
Dios se le dejan las quejas y al diablo las disparejas.
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XV.
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A Dios y a su altar, lo mejor has
de dar.
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XVI.
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A
Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
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XVII.
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A Dios, lo que es digno de Dios, y
a la cama, la sobrecama.
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XVIII.
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A
Dios, nada se le oculta.
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XIX.
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A ira de Dios, no hay casa fuerte.
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XX.
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A
la casa en que hay ruda, Dios la ayuda.
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XXI.
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A la Iglesia de Dios ni darle ni
quitarle.
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XXII.
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A
la mujer casta, Dios le basta.
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XXIII.
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A lo más oscuro, amanece Dios.
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XXIV.
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A
lo que el Rey manda y Dios ofrece, hay que hacerse.
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XXV.
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A lo que manda Dios, oreja de
liebre.
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XXVI.
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A
los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
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XXVII.
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A los pendejos, ni Dios los
quiere.
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XXVIII.
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A
los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
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XXIX.
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A manos lavadas, Dios hace merced.
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XXX.
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A
manos lavadas, Dios les da de comer.
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XXXI.
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A quien bien cree, Dios le provee.
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XXXII.
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A
quien con Dios está, Dios no le abandonará.
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XXXIII.
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A quien Dios ama, Dios le llama.
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XXXIV.
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A
quien Dios amó, en el rostro se lo mostró.
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XXXV.
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A quien Dios le da, por la tronera
le ha de entrar.
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XXXVI.
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A
quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos.
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XXXVII.
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A quien Dios quiere bien, el
viento le junta la leña.
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XXXVIII.
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A
quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
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XXXIX.
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A quien Dios quiere bien, la perra
le pare lechones.
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XL.
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A
quien Dios quiere bien, puchero le da de comer.
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XLI.
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A quien Dios quiere bien, se le
cae la sopa en la miel.
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XLII.
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A
quien Dios quiere para rico hasta la mujer le pare hijos de otro.
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XLIII.
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A quien Dios quiere para sí, poco
tiempo lo tiene aquí.
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XLIV.
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A
quien el vino no place, Dios le quita el pan.
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XLV.
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A quien es cerrado de sienes, Dios
suele darle bienes.
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XLVI.
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A
quien finge ser tonto, ni Dios lo quiere.
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XLVII.
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A quien habló, Dios le oyó.
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XLVIII.
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A
quien labora, Dios lo mejora.
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XLIX.
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A quien le roba al ladrón, le concede
Dios perdón.
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L.
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A
quien madruga Dios le ayuda, uno que madrugó una cartera se encontró, más
madrugó el que se le perdió.
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LI.
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A quien madruga, Dios le ayuda.
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LII.
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A
quien nada tiene, Dios le da de sus bienes.
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LIII.
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A quien nada tiene, Dios le mantiene.
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LIV.
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A
quien no habla, no le oye Dios.
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LV.
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A quien no tiene padre ni madre,
Dios le vale.
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LVI.
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A
quien se aventura, Dios le ayuda.
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LVII.
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A quien se humilla, Dios le
ensalza.
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LVIII.
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A
quien se muda, Dios le ayuda.
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