68 REFRANES 68.
¡Justicia, de Dios
viene; de los hombres, ni la esperes ni la sueñes!
¡Los mandamientos de la
Ley de Dios son dos: todo para mí y nada para vos!
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I.
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Hace más el que Dios
ayuda, que el que mucho madruga.
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II.
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Hacer el bien, parecerse a Dios es.
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III.
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Hágase el milagro y
hágalo Dios o el diablo.
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IV.
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Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
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V.
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Hay que trabajar
para comer, el amor te lo da Dios.
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VI.
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Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
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VII.
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Hombres sin pero no
hubo dos; hubo uno y era Dios.
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VIII.
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Hurtar el puerco y dar los pies por Dios.
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IX.
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Hurtar para dar a
Dios, es ir del demonio en pos.
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X.
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Hurtar para dar a Dios, sólo el demonio lo aconsejó.
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XI.
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Invoca a Dios pero
no navegues junto a los escollos.
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XII.
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Ir despacio es de Dios; Ir rápido es del diablo.
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XIII.
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Jamás cerró una
puerta Dios sin que abriera dos.
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XIV.
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Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
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XV.
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Junta de dos la hace
el diablo cuando no la hace Dios.
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XVI.
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Justicia, Dios la conserve; pero de ella nos preserve.
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XVII.
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Justicia, Dios la
dé, porque aquí no la encontraré.
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XVIII.
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La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
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XIX.
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La alegría, Dios la
da y el diablo la quita.
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XX.
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La batata la hizo Dios, el boniato, no.
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XXI.
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La casa ajena, ni la
de Dios es buena.
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XXII.
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La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios
si no te hacen dos.
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XXIII.
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La puerta de Dios
siempre está de par en par.
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XXIV.
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La tierra donde me criare, démela Dios por madre.
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XXV.
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La vida de la aldea,
désela Dios a quien la desea.
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XXVI.
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La vida que guarda Dios no hay dolencia que la quite.
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XXVII.
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Labrador, trabaja y
suda, que Dios te ayuda.
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XXVIII.
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Las mulas de mi amo Dios las bendiga, que andan más cuesta
abajo que cuesta arriba.
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XXIX.
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Las uvas y el sol,
para el bueno y para el malo los hizo Dios.
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XXX.
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Lengua que no habló,
y ojo que no vio, Dios le perdonó.
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XXXI.
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Líbrame Dios de las
aguas bravas, que de las mansas me cuido yo.
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XXXII.
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Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
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XXXIII.
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Líbreme Dios de moza
adivina y de mujer latina.
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XXXIV.
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Limosna callada, la de Dios más estimada.
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XXXV.
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Llaga de juntura, no
te la de Dios en ventura.
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XXXVI.
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Lléveme Dios a ese
mesón do manda el marido y la mujer non.
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XXXVII.
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Lo bueno Dios lo
lleva, y lo malo aquí se queda.
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XXXVIII.
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Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
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XXXIX.
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Lo mío es mío porque
así lo manda Dios; y lo tuyo de los dos.
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XL.
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Lo que a Dios conviene, a la mano se viene.
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XLI.
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Lo que de Dios está,
sin duda se cumplirá.
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XLII.
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Lo que Dios da, bendito está, cuando no es «calamidá».
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XLIII.
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Lo que Dios da, para
bien será.
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XLIV.
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Lo que Dios no me dio por detrás me lo dio por delante.
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XLV.
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Lo que Dios no
quiere, santo no puede.
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XLVI.
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Lo que Dios quiere dar, por la puerta debe entrar.
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XLVII.
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Lo que está de Dios,
a la mano se viene.
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XLVIII.
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Lo que ha de ser Dios o el diablo lo han de traer.
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XLIX.
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Lo que hace Dios es
lo mejor.
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L.
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Los diezmos de Dios, de tres blancas sisar dos.
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LI.
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Mal hecha sus
cuentas quien con Dios y con el diablo no cuenta.
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LII.
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Malo o bueno como soy, en manos de Dios estoy.
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LIII.
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Mano zurda, mano
contra Dios.
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LIV.
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Mantenga Dios al rey, que nos hace guardar la ley.
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LV.
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Más puede Dios
ayudar que el diablo desayudar.
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LVI.
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Más puede Dios ayudar que velar y madrugar.
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LVII.
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Más puede Dios solo
que los diablos todos.
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LVIII.
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Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
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LIX.
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Más vale Dios ayudar
que madrugar.
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LX.
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Más vale pedirlo por Dios, que no hurtarlo.
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LXI.
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Más vale un «por si
acaso», que un « ¡válgame Dios!».
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LXII.
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Más vale un pan con Dios, que con el diablo dos.
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LXIII.
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Mi alma a Dios, mi
vida al rey, mi corazón a la dama.
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LXIV.
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Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
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LXV.
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Mientras Dios diere mujeres
conviene que haya paciencia.
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LXVI.
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Mientras hay Dios, habrá misericordia.
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